Ojo, cambio el dominio

Hola:

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¡Te espero!

Besos y palabras.

El mariposario

Solo en Granada he estado en el mariposario.

El tiempo no se veía. La temperatura era estable. La humedad se metía en ti.

Cientos, tal vez miles, de seres alados se multiplicaban en caótica coreografía, pintaban un espacio salpicado de plantas tropicales, arroyos de mentira y terrarios escondidos. Las mariposas revoloteaban felices entre turistas (siempre turistas) que alucinados miraban cómo sus vuelos se cruzaban sin violencia, cómo se posaban sobre los más inverosímiles ángulos, cómo brillaban, cómo se mezclaban en coreográfico caos.

Fui un niño en el mariposario, ahora lo recuerdo.

Estoy deseando volver.

Anagnórisis

Pocas obras literarias que se precien prescinden de un momento de iluminación en el que el héroe, de súbito, se da cuenta. Experimentar con las dimensiones de la fatalidad, de un tropiezo, de la culpa; experimentar con las consecuencias de unos actos que creíamos inocuos, con la relevancia de aquello que pasamos por alto (y la relevancia en sí de la vida); experimentar, en fin, con todo eso de manera primera, de manera profunda, es sin lugar a dudas algo que se queda en el corazón tanto del que escribe como del que lee.

Yo también quería partir de la magdalena de Proust. Al hacerlo, me di cuenta de que también en este lado de la vida hay profusión de errores significativos: aquella decisión errónea, la palabra no pronunciada, el viaje letal, el hijo que nunca tuvo que nacer.

Me llevé la historia a la ciencia ficción porque quería que mi personaje se diera cuenta de algo que, en principio, tenemos vedado los seres humanos de carne hueso. Me llevé al personaje a un territorio difuso, confuso, azul, en el que el momento de aprehensión tuviera una dimensión sideral. Puse tierra de por medio (en la distancia y en el tiempo es más fácil darse cuenta), activé la máquina de soñar y la mente alumbró guerras, gimnasias, eternidades y un cancerbero.

'life can be delish with a sunny disposish', de fusion-of-horizons

He incluido una historia inspirada en la anagnórisis en mi nuevo libro de cuentos, para el que —al parecer— ya tengo editorial.

Invisible

Ahora soy invisible. A sus ojos, lo soy, porque no me miran. Y eso tiene su ventaja: me ha sido concedido el don de observarles, de apreciar sin ningún tipo de interrupción cómo actúan, cómo evolucionan, cómo son. La chica que en primero estaba gordita y miraba siempre con timidez iba esta mañana por estos pasillos cuasivacíos, de fin de curso; sigue gordita pero, a diferencia de entonces, hay en sus ojos un algo seguro, unas chispas como de enamorada. Y yo creo que ama a otra chica. Ella pasa sin darse cuenta (porque soy invisible) de que yo puedo apreciar su madurez sobrevenida.

Fin de curso en la Facultad

Mi alumno de este año también ha cambiado. La primera vez que lo tuve delante era un niño, casi, todavía, con el cuerpecito delgado y los ojos abiertos sobre cada cosa que se cruzaba por su camino, con los ojos abiertos también sobre mí, porque entonces creo que sí me miraba, y hasta me admiraba, qué sé yo por qué razón. Ha pasado el tiempo y descubro cómo ha cogido algo de peso y, sobre todo, cómo ha adquirido una seguridad exultante, aplastante, sin paliativos. Ya no me mira, seguramente ya no me admira, pero yo disfruto de ver cómo él se come el mundo, ahora, ya, con los ojos ávidos.

Soy invisible ahora. Atravieso los pasillos de la facultad como alma en pena, sin que nadie repare en mí, en mis grietas, en mis heridas, mi sonrisa de ayer, mi pantalón nuevo, mi orgullo. Y me viene a la cabeza cuando era yo el estudiante, años ha, en la distancia y en el tiempo, cuando pisaba con fuerza los suelos marmóreos de la facultad de Granada, y todo era primavera para mí y todo era novedoso y frágil y atractivo para mí, y también yo descubría y amaba el mundo recién nacido con los ojos de par en par, con el alma de par en par y de vez en cuando —solo de vez en cuando— sentía pasar a mi lado, en los pasillos, una sombra esquiva, un fantasma o espectro o mentira que quizás me observaba, que asentía y aplaudía la transformación, la deriva inevitable.

Seres invisibles, oh profesores míos, a quienes nunca presté la más mínima atención.

Terminator Hornby

slam

It’s just that there comes a point where the facts don’t matter any more, and even though you know everything, you know nothing, because you don’t know what anything felt like. That’s the thing about stories, isn’t it? You can tell someone the facts in about ten seconds, if you want to, but the facts are nothing. Here are the facts you need for The Terminator: in the future, supercomputer robots want to control the earth and distroy the human race. The only hope we have in the year 2029 is the leader of the resistance. So the robots send Arnold Schwarzenegger, who is the Terminator, back in time to kill the leader of the resistance before he has ever been born. That’s pretty much it. Also, a member of the resistance travels back in time to protect the mother of the future leader. That’s why there’s so much fighting. So you’ve got defenceless mother of future leader plus resistance fighter against Arnold the Terminator. Did you enjoy these facts? No, of course you didn’t, because you felt nothing, so you didn’t care. I’m not saying that the story of Alicia and Roof and me is as good as the Terminator. I’m just saying that if you stick to the facts, then the whole point of a story has disappeared.

(De N. Hornby)

Fuera del Mundial

La Selección Española de Fútbol perdió anoche 2-0 contra Chile, lo que significa que no pasará de la fase de grupos de este Mundial de Brasil. Vamos, que está eliminada. Aunque hoy pensaba escribir de otro tema, no he podido evitar el recuerdo de un poemita que escribí hace unos años y que viene que ni pintado para este momento. Se trata de una composición inédita que trata de la decepción que supuso para ese poeta en ciernes de solo 17-18 años la eliminación en el Mundial de Francia de 1998.

Es obvio que se trata de un poema menor pero, en mi opinión, los blogs no están solo para mostrar al mundo lo bueno que eres, sino también para presentar lo malo que fuiste, esto es, para ilustrar tu evolución. Aun siendo así, (admitiendo que el desenlace del poema es al menos tan patético como lo ha sido el desenlace de la Selección Española en este Mundial 2014) creo que podría salvar de la quema, sin arrepentirme de ello, los primeros versos.

mundial

Por lo que leo en el poema, en aquella época aún perdíamos los partidos por cuestiones de suerte. Y, aunque la realidad de ahora es más dura (me temo), ¿quién se iba a imaginar por aquel entonces que la Selección Española dominaría el fútbol mundial durante seis años nada menos?

Los principios son siempre duros. La gloria es para los que perseveran.

Una canción, un labio

Aunque resulta un placer, no es fácil escribir de encargo. Un escritor va creando en su cabeza un plan secreto, que el tiempo se encarga de ir moldeando y que la suerte y el día a día enriquece con iniciativas interesantes como esta que os voy a contar. El año pasado se pusieron en contacto conmigo desde la Universidad Popular de Almansa para que participara en una propuesta que giraba en torno a la unión de varias artes: la fotografía, la poesía y la música. Yo había oído hablar de fotopoemas creados a partir de los versos, esto es, de fotógrafos que ilustraban los versos de los poetas; esta vez, no obstante, se trataba de hacer algo quizás más novedoso: componer versos a partir de colecciones cerradas de fotografías.

Los impulsores de esta obra de arte son, sobre todo, la poeta Amparo Cuenca y los fotógrafos Sergio Mendoza y Cecilio Sánchez Tomás. No solo tuvieron una buena idea, sino que además se han esforzado mucho para que la idea llegara a buen puerto. El resultado es realmente fascinante: han conseguido reunir a una cantidad (y calidad) de poetas impresionante (véase el vídeo de presentación aquí abajo) y los fotomontajes acompañados por la música original de Valero G. Martínez han causado una grata impresión entre todos aquellos que han tenido acceso al trabajo, expuesto durante el pasado mes de febrero; al libro publicado para la ocasión y a la primera presentación del mismo, que tuvo lugar en los primeros meses del año en Almansa y a la que, lamentablemente, no pude acudir.

Pero ahora sí. Ahora hay una nueva presentación, esta vez en el Ateneo de Madrid (nada menos) y, aunque me pilla en unas fechas complicadas, he encontrado un huequecito para bajar desde Vitoria-Gasteiz, por lo que allí estaré, acompañando a algunos de los artistas que también han participado en el proyecto. Leeré en directo el poema “Nada es puro”, inspirado en una colección de fotos tomadas a ambos lados del Estrecho de Gibraltar por Cecilio S. Tomás. Y será un honor para mí compartir espacio con poetas tan reconocidos como (entre otros) Aureliano Cañadas, Ginés Sánchez, Francisco Domene, José Mª Herranz o Antonio Carvajal. Dejo el cartel del acto aquí abajo. Estáis invitados a venir.

Cartel 1

No es lo mismo ser un turista que ser un viajero

Se dice que no son sinónimos. Se dice de forma despectiva, para los turistas, quienes a los ojos de esos que critican no serían más que masas de carácter infantil y avaricia cultural que pululan de un sitio a otro sin experimentar realmente la belleza de recorrer un lugar que, en principio, no te corresponde. Se hace esta distinción a menudo, con bastante mala baba y un punto de esnobismo. Según la taxonomía tradicional, yo he sido viajero algunas veces y turista algunas veces más. La última vez que se me habrá visto con un puñado de mapas raídos, los tiques del metro bailándome entre los dedos y la prisa peleándose con otros sentimientos, como la inseguridad o la sorpresa, la última vez, como digo, que he sido un turista, un turista de libro, además, ha sido hace escasas semanas en una escapada romántica (curiosa esta expresión: todas las escapadas tienen algo de romántico) a París.

Sí, c'est moi qui da la espalda a la cámara

He sido y me he sentido turista en la ciudad del amor, la ciudad de la luz, la ciudad del Sena; de los que aprovechan el día gratis para entrar en los museos y preguntan en tres o cuatro idiomas chapurreados hasta que te entiende el camarero. Y aunque mis vacaciones carecen de la épica de esos viajeros que saben cuando llegan pero desconocen la fecha de vuelta, de esos viajeros que arrastran pesadas y polvorientas maletas con la casa a cuestas, que dejan un amigo en cada barrio, un amor en cada puerto, su impronta sobre las calles que sus botas de siete leguas pisan; aunque el mío haya sido un simple viaje de turista, un modesto viaje de turista, un viaje de turista más, tengo que admitir que por las calles de Montmartre he soñado que me topaba con Van Gogh, que vivía en la misma pensión que Picasso o me emborrachaba de absenta con Toulouse-Lautrec. Porque, digan lo que digan, todo turista lleva un viajero dentro.

Tengo una pila de fotos que enseñaros.

_Las 500 dudas más frecuentes del español_

Una de las sensaciones editoriales para la temporada prenavideña del 2013 fue, sin duda, Las 500 dudas más frecuentes del español, firmado por el Instituto Cervantes (Florentino Paredes García, Salvador Álvaro García y Luna Paredes Zurdo) y editado por Espasa. Se trata de uno de esos libros de dudas que hacen las delicias de aquellos que disfrutamos con los temas de corrección lingüística. No es un diccionario propiamente dicho, sino más bien un compendio de respuestas a las cuestiones más problemáticas con las que tenemos que enfrentarnos diariamente quienes trabajamos con el español. De hecho, su estructura se asemeja más a la de un blog; recuerda, es más, a la página web de la Fundéu.

dudas

Tras la presentación, las dudas se dividen en cinco grandes bloques, dudas sobre:

  1. la pronunciación y la ortografía;
  2. la gramática;
  3. el léxico;
  4. el significado de las palabras; y
  5. el texto.

Además, se incluye al final una bibliografía, un índice de palabras, expresiones y materias y un interesante índice extra, escrito a modo de preguntas directas, con el que podemos poner a prueba lo que hemos aprendido tras leer la obra.

No es un libro para leer de un tirón, sino para tenerlo a mano e ir avanzando poco a poco (siempre que seas un apasionado de estos temas) o para consultar cuando aparezca una duda en concreto (en los demás casos). Lo mejor de la obra, además de su actualidad, es que bebe de otras muchas autoridades, como la Nueva gramática de la lengua españolala Ortografía de la lengua españolael Diccionario panhispánico de dudas o el célebre Manual de estilo de la lengua españolade Martínez de Sousa. Se ha llevado a cabo una gran labor comparativa entre todas las obras consultadas, de manera que la respuesta arrojada es siempre la más actual o la más precisa.

Por todo ello, recomiendo encarecidamente (valga el cliché) la compra de este libro, sobre todo para aquellos que nos debemos a un idioma y que alguna vez hemos dudado cómo se pronuncia ‘quid’, si es correcto decir ‘médica’, si es lo mismo ‘eficiente’ que ‘efectivo’ o si es necesario escribir con mayúscula inicial el asunto de los correos electrónicos.

Esas y 496 dudas más.

José Tomás

José. ‘Al que dios engrandece’. Tomás. ‘Gemelo’, en hebreo. José Tomás. Cada vez que alguien lo dice me da vida. José Tomás. Me hace. José Tomás. Tumeis, para los amigos. José Tomás. Cada vez que alguien me nombra me sitúa en el tiempo. José Tomás. Me inventa. José Tomás. Me hace carne. José Tomás. Para meterse conmigo en el colegio, José Tomás Conde Drácula. José Tomás. Como el torero. José Tomás. Cada vez que alguien me mienta me ubica en el espacio. José Tomás. Una chincheta es mi nombre. José Tomás. Cuando era pequeño lo odiaba. José Tomás. Ahora lo amo. José Tomás. Mi compañero de viaje. José Tomás. Mi próximo personaje se llamará como tú. José Tomás. Conmigo estarás en la vasija que guarde mis cenizas. José Tomás. Grabado. José Tomás. En el lomo de los libros míos. José Tomás. Para siempre. José Tomás. El hermano que nunca tuve. José Tomás. Mi gemelo. José Tomás. Ni hombre palabra, ni hostias. José Tomás…

Como mi padre.

josetomas